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5 al 7 de julio de 2017

Los insectos palo producen por sí mismos enzimas de origen bacteriano

 

Fuente: NCYT Noticias de ciencia y tecnología

 

En el transcurso de la evolución, genes de microorganismos del intestino “saltaron” a su anfitrión insecto.

Muchos animales dependen de su microbiota para digerir su comida. Los microorganismos simbióticos producen enzimas que sus anfitriones no pueden, y estas trabajan en solitario o junto con las propias enzimas del animal para descomponer su comida. Muchos insectos que se alimentan de plantas necesitan enzimas microbianas, como las pectinasas, que degradan las paredes celulares vegetales; a pesar de todo, algunos insectos han superado esta dependencia de una forma sorprendente.

 

El equipo de Matan Shelomi, del Instituto Max Planck para la Ecología Química en Jena, Alemania, ha encontrado que los insectos palo producen por sí mismos enzimas microbianas. Los genes para producir estas enzimas esenciales simplemente “saltaron” desde un microorganismo intestinal ancestral hasta su anfitrión insecto. Se trata de un llamativo caso de lo que se denomina "transferencia genética horizontal".

 

Lo normal es que los insectos sean incapaces de producir sus propias pectinasas. Y sin embargo los insectos palo fabrican muchas, y su genoma contiene múltiples genes para la pectinasa. Atendiendo a la similitud del ADN, el origen fue el tipo de bacteria más habitual en el microbioma del insecto palo, un tipo que además también está presente a menudo en las hojas que comen.